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La Señorita Hermafrodita

9,8 m/s

19-07-2008

 



La liturgia del tabaco ha impregnado mis meditaciones. Sin embargo, no fumo. Observo fumar y con la nube de humo sube el hilo de mis pensamientos, puedo mirar el techo durante horas, costumbre que la edad adulta me fue arrebatando poco a poco. Mientras en mi cabeza se produce la catarsis del tabaco, yo desentono no encendiendo una llama. Desentono lo justo.

Hay algo de mí que fuma por todos los poros, que exhala el humo de mi vagabundeo mental. Ese algo crea a mis personajes fumadores. Ese algo que me detiene en mi hermano encendiendo el pitillo con esa forma que, junto con mi tío, heredó de mi abuelo. Ese algo que me hace pensar que me gustan los hombres que fuman, mal futuro a largo plazo.

Me quedé en la manera de tirar el cigarro de M mientras observaba cómo se extinguía, me quedé en la forma que apoya E la cabeza sobre la mano en que sostiene el cigarro, la delicadeza con que Q esconde el cigarro impidiendo que pueda molestar el humo, la manía de aplastar el cigarro contra el cenicero de S hasta aniquilarlo completamente...

Y él, ¿cómo fuma?, me pregunto llenando mis manos del agua fría de la realidad para echármela por la cara, para helar sentimientos e impedir ilusiones que me puedan perjudicar. Mal mes, julio, para andar conociendo a gente ahora que giro el rostro aún cuando sé lo que hubo. Actitud impropia de la Sta Hermafrodita, sí, pero todo pasará. O todo cambió. Algo ha cambiado para que sintiendo esta corriente de chispas dentro de su campo gravitatorio, no me dé de bruces contra su pecho. Ahora soy un planeta con campo propio. Como la ley elemental de la física, al crecer yo, puedo conservar la distancia respecto a él.

La estrofa es de Amor Universal, del último disco Memorias de un Espantapájaros, de M-Clan:

 

Y es que yo no sé

lo que debo hacer

en tu órbita

todo se cae
.

 

Pues eso, rezando para que nada se caiga en su órbita cuando se vuelva a acercar. Ya queda menos.

Cádiz

11-07-2008

Se acabó el viaje y me he vuelto a dejar un trocito de corazón fuera de Madrid. Llené la maleta cuando me fuí con risas sofocadas y las ganas a media voz de quedarme en Madrid para saber por dónde van a salir los tiros.

Y me la he traído llena del Atlántico, de la voz nasal de Dylan en directo, de los viajes en cercanías entre el mar y la bahía, de las rejas de Jerez, de la sensación de mi piel rodeada por el aire y el mar acariciantes, de vino y vinagre, volver a ver Expiación en el tren, de los Hijos de la Medianoche de Rushdie, del Alcázar de Jerez, del Puerto de Santa María, de las barcas en La Caleta de Cádiz, de la calle Botica, de casi una hora escuchando El Barrio mirando el mar arrebatado contra las olas, de las risas de Tere(sita), de las cabrillas, de su nombre matado entre mis labios y escrito en la arena húmeda, de las ganas de volver y seguir viendo más, de la Real Escuela de Arte Ecuestre que me trajó el sabor agrio de los recuerdos y un personaje de un libro que leí hace mucho...

 



Dime si es posible...

24-06-2008

Líneas que se encontraron y, al fin, se bifurcan.

Tu camino borrándose de mi recorrido, deslindándose como fuegos artificiales en el cielo, yo puse la llamita y tú la pólvora que te matará. Cada vez más claro y definido mi camino, lento pero afianzando cada paso porque hace tiempo que voy de la mano por él.

En mi particular hoguera de San Juan quemé la nostalgia y la maldad. Y el mar de Valencia me dictó la cadencia de mis sentimientos, el lento ir y venir de una ola que lame los pies y un día se convierte en tsunami. Observé la línea del horizonte y supe, otra vez, a quién echo de menos y a quién no. Quién está y se necesita y quién no estuvo nunca.

Como ando escuchando a Amaral, ahí va la mejor estrofa del disco "Gato negro, dragón rojo". La mejor hoy, porque ya existía Gato negro, dragón amarilllo:

Niño, enciende el fuego,

el fuego que llevo dentro,

mi niño enciendo el fuego

que llevo dentro.

Niño, no tengas miedo,

ahora que está oscureciendo, 

yo te taparé los ojos

para no verlo,

porque no hay Cielo,

y no hay Infierno,

sólo nosotros y nuestros cuerpos.

 

De ángeles, gatos y otros...

03-06-2008

Apuro mayor.

En el borde del barranco, mi barranco de piedra, donde ni los dedos clavar puedo en la tierra y pendo de él al tiempo que me pregunto: ¿Ahora qué? ¿Qué si me suelto? Y mi ángel moreno de la guarda con nombre de arcángel se me cruza en el camino para iluminar tardes de tormenta con sonrisas que templan mi corazón. Los astros se han cogido de la mano para jugar al látigo y a mí me ha pillado con estos pelos. Y cuando por fin rehago mi pobre estampa, mi ángel agitanado, aletea las alas tímido para que no le apure diciendo cosas que sospecha y nunca le digo. Por suerte, con el segundo aleteo callo y una sonrisa me rasga la boca.

Hecatombe nimia.

Los gatos desaparecen por los tejados y gatito va tras ellos. Yo  muerdo de pena la almohada, yo no quiero que se sepa pero si con gatos vives, a verlos en otros tejados tengo que acostumbrarme. Nada que no solucione un buen abrazo y unas cuantas risas. Un mes no es nada, me repito, no es nada si puedo estamparme en tu pecho y seguir viendo esa sonrisa que pones como si la Sta Hermafrodita bajara por escaleras de mármol y no por una sencilla pasarela de hierro y hormigón.

Niña Sonajero son los restos de la muchacha triste que te hacía reír.

La Sta Hermafrodita se queda de Niña Sonajero. No creo que por mucho tiempo pero Niña Sonajero porque ando y me suenan los trozos del corazón adentro. Y, sangre sobre sangre, en algún momento harán coágulo. Sus ojos no arañan mi piel lo mismo que mi corazón. Sus sonrisas no levantan mis heridas. Sus palabras no embalsaman mis dolores. Sus labios creen conocer mi nombre y lo dicen pero no saben el peso, el color, el ancho, el fondo, la textura, la profundidad de lo que soy. Algún día, nene. El bueno de Dylan me lo susurra en cada paso cuando me cruzo contigo. Algún día, nene, tendrás suerte y entenderás lo mucho que te aprecié sin dobleces ni maldades. Tendrás suerte y entenderás por qué reías conmigo, mientras yo solo esperaba nada. 

Someday, baby.

I don't care what you do, I don't care what you say
I don't care where you go or how long you stay
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

Well you take my money and you turn it out
You fill me up with nothin' but self doubt
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

When I was young, driving was my crave
You drive me so hard, almost to the grave
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

I'm so hard pressed, my mind tied up in knots
I keep recycling the same old thoughts
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

So many good things in life that I overlooked
I don't know what to do now, you got me so hooked
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

Well, I don't want to brag, but I'm gonna ring your neck
When all else fails I'll make it a matter of self respect
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

You can take your clothes put 'em in a sack
You goin' down the road, baby and you can't come back
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

I tried to be friendly, I tried to be kind
I'm gonna drive you from your home, just like I was driven from mine
Someday baby, you ain't gonna worry po' me any more

Living this way ain't a natural thing to do
Why was I born to love you?

 

La canción es de Bob Dylan, del álbum Modern Times


Botas de terciopelo

20-02-2008
Hay canciones que resumen tardes... La de ayer es una de Amaral, ahora que ando recuperando discos que hacía millones de años que no oía.

Dices que tengo el cenizo y me persiguen las tormentas,
pero no tengo la culpa de no ver problemas venir.

Dices que tengo la cabeza como un saco de centellas,
pero te gustan mis pies mojados.

Botas, botas de terciopelo,
nubes de caramelo cubren el sol de agosto.
Botas de terciopelo.

Toda la tarde lloviendo, la ciudad colapsada,
baila la danza de la lluvia conmigo.

Dices que tengo la cabeza como un saco de centellas,
pero te gustan mis pies mojados.

Botas, botas de terciopelo,
nubes de caramelo cubren el sol de agosto.
Botas de terciopelo.

Botas de caramelo.

Mientras estas palabras acababa de escribirte,
cayó la última lluvia del verano,
pues quedó comprobado lo que trato de decirte:
tengo el poder de atraer los rayos.

Botas, botas de terciopelo,
nubes de caramelo, cubren el sol de agosto.

Te espero con los ojos abiertos para decir te quiero,
lo que creció en agosto se marchará en invierno.

Botas de terciopelo.
Nubes de caramelo cubren el sol de agosto.

Botas de terciopelo, botas de terciopelo.

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