4 de abril
8, 05 de 2006-04-05 de 2006
Permanezco marcada.
Han pasado tres años y permanezco marcada, si bien es cierto que la intensidad va decreciendo, al cielo y a la tierra gracias, cada 4 de abril tengo que sentarme en ese patio.
Sentarme en el patio y mirar el rosal en flor, el año pasado vino tardío, pero este año se han abierto las flores a tiempo. Dejar que el rumor del tráfico me llegué con la sordina que me llena la cabeza cuando pienso de más y dejar que el otro arbusto, no sé qué es en realidad, riegue mi cabello y mi piel y mi ropa entera de su polen.
Y cierro los ojos. Huelo ese olor y me susurró dónde tendrá la parte anterior del codo la escuela (El perfume) para saber cuál es su olor de verdad. Cierro los ojos y me huelo los dedos, ya no hay olor, pero desde lejos, bajo las uñas todavía encuentro trazas de su colonia y busco a mi lado la celada de mi caballero que no está. Y sonrío.
Porque está y todos dijeron que nunca estaría. Pero está.
Mi canalla con sus miradas esquinadas.
Han pasado tres años y permanezco marcada, si bien es cierto que la intensidad va decreciendo, al cielo y a la tierra gracias, cada 4 de abril tengo que sentarme en ese patio.
Sentarme en el patio y mirar el rosal en flor, el año pasado vino tardío, pero este año se han abierto las flores a tiempo. Dejar que el rumor del tráfico me llegué con la sordina que me llena la cabeza cuando pienso de más y dejar que el otro arbusto, no sé qué es en realidad, riegue mi cabello y mi piel y mi ropa entera de su polen.
Y cierro los ojos. Huelo ese olor y me susurró dónde tendrá la parte anterior del codo la escuela (El perfume) para saber cuál es su olor de verdad. Cierro los ojos y me huelo los dedos, ya no hay olor, pero desde lejos, bajo las uñas todavía encuentro trazas de su colonia y busco a mi lado la celada de mi caballero que no está. Y sonrío.
Porque está y todos dijeron que nunca estaría. Pero está.
Mi canalla con sus miradas esquinadas.