Urrutia
12, 14 de 2007-06-14 de 2007
La noche pasada estuvimos en el concierto de un grande, Jaime Urrutia, la voz de Gabinete Caligari.
Con media hora de retraso, con fondo de clarines, salió Don Jaime con camisa de rojo sangre y pañuelo malva al cuello, anticipando la guerra que iba a dar y la dió. Alabo la forma en que este hombre se sube al escenario, riéndose, pasandóselo bien y disfrutando de lo lindo, cosa que anima el cotarro sobremanera.
El señor Urrutia toca todos los palos del rock y hace las cosas bonitas, y aunque los últimos discos no desmerecen, se coreó más la poesía de Camino Soria y el himno de El calor del amor en un bar.
Lo dicho, repito. Hace falta más gente como Urrutia que levanten el panorama musical que, según algunos, sufre tanto. Quizá si la gente hiciera música de tanta calidad como la que viene haciendo este hombre y otros por el estilo, otro gallo nos cantaría.
Con media hora de retraso, con fondo de clarines, salió Don Jaime con camisa de rojo sangre y pañuelo malva al cuello, anticipando la guerra que iba a dar y la dió. Alabo la forma en que este hombre se sube al escenario, riéndose, pasandóselo bien y disfrutando de lo lindo, cosa que anima el cotarro sobremanera.
El señor Urrutia toca todos los palos del rock y hace las cosas bonitas, y aunque los últimos discos no desmerecen, se coreó más la poesía de Camino Soria y el himno de El calor del amor en un bar.
Lo dicho, repito. Hace falta más gente como Urrutia que levanten el panorama musical que, según algunos, sufre tanto. Quizá si la gente hiciera música de tanta calidad como la que viene haciendo este hombre y otros por el estilo, otro gallo nos cantaría.