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La liturgia del tabaco ha impregnado mis meditaciones. Sin embargo, no fumo. Observo fumar y con la nube de humo sube el hilo de mis pensamientos, puedo mirar el techo durante horas, costumbre que la edad adulta me fue arrebatando poco a poco. Mientras en mi cabeza se produce la catarsis del tabaco, yo desentono no encendiendo una llama. Desentono lo justo.
Hay algo de mí que fuma por todos los poros, que exhala el humo de mi vagabundeo mental. Ese algo crea a mis personajes fumadores. Ese algo que me detiene en mi hermano encendiendo el pitillo con esa forma que, junto con mi tío, heredó de mi abuelo. Ese algo que me hace pensar que me gustan los hombres que fuman, mal futuro a largo plazo.
Me quedé en la manera de tirar el cigarro de M mientras observaba cómo se extinguía, me quedé en la forma que apoya E la cabeza sobre la mano en que sostiene el cigarro, la delicadeza con que Q esconde el cigarro impidiendo que pueda molestar el humo, la manía de aplastar el cigarro contra el cenicero de S hasta aniquilarlo completamente...
Y él, ¿cómo fuma?, me pregunto llenando mis manos del agua fría de la realidad para echármela por la cara, para helar sentimientos e impedir ilusiones que me puedan perjudicar. Mal mes, julio, para andar conociendo a gente ahora que giro el rostro aún cuando sé lo que hubo. Actitud impropia de la Sta Hermafrodita, sí, pero todo pasará. O todo cambió. Algo ha cambiado para que sintiendo esta corriente de chispas dentro de su campo gravitatorio, no me dé de bruces contra su pecho. Ahora soy un planeta con campo propio. Como la ley elemental de la física, al crecer yo, puedo conservar la distancia respecto a él.
La estrofa es de Amor Universal, del último disco Memorias de un Espantapájaros, de M-Clan:
Y es que yo no sé
lo que debo hacer
en tu órbita
todo se cae.
Pues eso, rezando para que nada se caiga en su órbita cuando se vuelva a acercar. Ya queda menos.
Já!
Qué cosas no?...
Saludos =)